Ser líder, no es una capacidad innata, es una habilidad que se desarrolla en relación a los demás. El desarrollo del liderazgo es un proceso interno que evoluciona del “yo” adolescente, al “nosotros”, sabio y visionario.
Durante los años en los que trabajé en puestos comerciales y de atención al cliente tuve muchos responsables, algunos fueron un ejemplo a seguir; otros, sin pretenderlo, me enseñaron exactamente la clase de líder que nunca quería llegar a ser. De todos aprendí algo. Unos me demostraron el impacto de confiar en las personas, escuchar a tu equipo antes de tomar una decisión drástica y sobre todo, dar reconocimiento al esfuerzo y al trabajo bien hecho. Y otros, justo lo contrario: frustración de tener la solución a un problema y que ni siquiera te escuchen, desmotivación por exceso de control y otras injusticias que solo sirven para demostrar «aquí mando yo»
Llegó un día que dejé de formar parte de los equipos para empezar a acompañarlos desde otro lugar. Actualmente tengo la suerte de trabajar con directivos, mandos intermedios y equipos que quieren mejorar su forma de cooperar, comunicarse, vender o liderar.
Un jefe/a tiene el mismo impacto en tu salud mental que tu pareja.
La diferencia entre un jefe y un líder no suele estar en sus conocimientos técnicos o en los años que ocupa el cargo; sino en cómo gestiona sus emociones, cómo se comunica y cómo se relaciona con las personas de su alrededor. Porque un jefe puede conseguir obediencia, pero el líder consigue respeto y compromiso. El cargo aparece en un organigrama, el liderazgo en cambio, sólo existe cuando las personas deciden confiar en ti.
10 Claves de líderes cotidianos
La «magia» está en las cosas pequeñas, en el día a día. No hay que esperar lo extraordinario para brillar. En un artículo anterior, identifiqué 10 claves de los líderes cotidianos, acciones efectivas e inspiradoras para que las incorpores en tu rutina, porque el auténtico liderazgo no va de títulos ni de poder, va de acompañar a otros en su propio camino de desarrollo.
Xavier Marcet resume esta idea en una frase que me gusta especialmente: Ser jefe es una función; ser líder es una relación.
Gallup (famosa consultora y empresa de análisis americana fundada en 1935, por George Gallup, periodista y matemático, pionero en el uso de métodos científicos para la investigación de mercados y estadística electoral, es mundialmente conocida por sus encuestas, metodologías de desarrollo profesional y evaluación de talento) lleva años estudiando el compromiso de las personas en las organizaciones y sus conclusiones son contundentes: los responsables directos influyen cerca del 70 % en el compromiso de un equipo.
El impacto del liderazgo en tu equipo
La motivación es un factor de satisfacción y rendimiento laboral investigado desde hace muchos años, afecta directamente al bienestar, el rendimiento y la permanencia. Cuando las personas confían en su organización, se implican más y buscan menos, otra empresa a la que saltar. Cuando existe un liderazgo de verdad, la implicación del equipo aumenta y disminuye la intención de abandonar el barco, en momentos complejos. Tanto en una organización como en una pareja, lo que sostiene la relación no es la ausencia de problemas, sino la confianza para afrontarlos juntos. ¿Cómo decirle a tu jefe que no estás motivado?
Hay algo todavía más revelador: ¿recuerdas al jefe que te hizo perder la ilusión por un trabajo? Yo he tenido que hacer memoria, tal vez porque he tratado de olvidarlo, o tal vez porque recordamos con más intensidad y cariño a aquellas personas que nos ayudaron, que confiaron en nosotros, que nos dieron una oportunidad cuando aún no estábamos seguros de nuestras propias capacidades. Esa es la huella del liderazgo.
El liderazgo es un viaje que te hace crecer a ti y las personas que te rodean.
El verano es un buen momento para reflexionar, poner en orden tus ideas, descansar y salir del piloto automático. Cuando desaparece la urgencia, aparecen los espacio para pensar, divagar, incluso para aburrirse (en creatividad es vital). Te invito a que durante las vacaciones, seas consciente de cómo lideras, cuál es tu estilo de comunicación, desde dónde tomas las decisiones, y sobre todo, qué huella dejas en las personas con las que trabajas.
8 preguntas para saber qué tipo de líder eres
Espero que hayas hecho una pausa, un silencio, que le dediques «un pensamiento», que visualices la respuestas. Anótala y profundiza un poco más con las siguientes o 8 preguntas. Te aseguro que merece mucho la pena hacer el ejercicio de responderlas.
Un inciso antes de comenzar, no importa que hoy no salgas bien en la foto, lo relevante es que te atrevas a leerlas, a responderlas. Te aportarán luz y consciencia respecto a dónde estás, quién eres ahora, en quién te quieres convertir, hasta dónde quieres llegar. Vamos a ello:
- ¿Hace cuánto que preguntas a tu equipo cómo está, sin hablar de objetivos ni resultados?
- Cuando alguien te da un argumento mejor que el tuyo, ¿eres capaz de cambiar de opinión?
- Si alguien se equivoca, ¿tu primera reacción es buscar un culpable o una solución?
- ¿Cuándo fue la última vez que dedicaste tiempo a desarrollar a una persona de tu equipo?
- Después de una reunión contigo, ¿las personas salen con más claridad… o con más dudas?
- ¿Inspiras tanto como diriges?
- ¿Pides feedback con la misma frecuencia con la que lo das?
- Si mañana dejaras tu puesto, ¿qué dirían de ti las personas que han trabajado contigo?
Fomentar un entorno de creatividad, curiosidad y eficiencia es tarea del líder, si aspiras serlo, ten en cuenta que las preguntas han de superar la necesidad de tener todas las respuestas. ¿Cómo pregunta un líder?
Puede que después de responderlas hayas descubierto fortalezas de las que sentirte orgullosa/o y también aspectos a mejorar. En cualquiera de los dos casos hay una buena noticia: el liderazgo se entrena.
El liderazgo se entrena: empieza hoy
No esperes a sentirte líder para empezar a comportarte como tal. Hazlo ya, desde hoy. Son precisamente esas pequeñas acciones, repetidas en el tiempo, las que te definen como líder. Recuerda: «Fake it till you make it»
Y si quieres saber más, te propongo que hagas este test, un diagnóstico honesto, basado en competencias creativas y patrones reactivos. Aquellos que suman talento y humildad nos acercan a la sabiduría.
Te deseo un feliz verano, que encuentres tiempo para parar, reflexionar y disfrutar.
Con cariño, Ada.
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